Delirios de insomnio


Por Anais Moreno Rodríguez

I. Fango seco (de escenarios)

Cuando la soledad abriga la espalda de quien ha sido olvidado sobre el fango, con la piel herida de látigos afilados con la despiadada puntilla del tiempo, la cruel lengua de la maldad de quien nunca importó, de la legalidad del ruego sordo, de los pasos de una ciudad estruendosa sobre el auxilio de un ente construido en el idealismo; cuando la soledad calla con nosotros, cierra la puerta y emprende el vuelo, esta vez nosotros delante, nadie sabe, nadie ve, todos olvidan y yo, yo duermo. Las lágrimas sellan los labios, al secarse decoran los sabores en el paladar de un anhelo sobre aquel lago escondido tras la roca, tras la semilla, tras la niebla, tras lo minúsculo; pequeño pero existente, posible, tras el sonido y el hambre, la necesidad y la incapacidad de huir. Aquí dentro, si yo quiero, por primera vez: nadie entra.

Capricho No.43, “El sueño de la razón produce monstruos”. Francisco de Goya (1746-1838).

II. Delirios de Insomnio

Los escritos son delirios navegantes de las noches de insomnio, de una migraña, de un dolor tan intenso que exhibe el alma; es el sollozo del cáncer humano, de ser y no estar, de permanecer, pertenecer, de volar y caer en los brazos de una realidad irrevocable y engreída que, con el cruel reflejo de un antifaz homérico, borra la sensatez de una noche de delirios, el vago recuerdo de la nostalgia en la cabeza. Hijos nebulosas del sueño diciéndome adiós.

Anais Moreno Rodríguez. Originaria de Villaflores, Chiapas, aunque en realidad su lugar de origen ha sido la carretera. Actualmente es estudiante de Relaciones Internacionales en la Benemérita Universidad de Puebla y ya el próximo año se nos va (por fin). Discípula de las hojas desprendidas del otoño, gusta de caminar descalza sobre tierra húmeda. Gusta de la música en general, desde la música renacentista, deambulando por el blues, jazz, folk hasta una bien escogida pieza de death metal. Socialmente negligente, soñadora de tiempo completo con la única convicción de definirse en una sola convicción. Detesta las bogas, incluso cuando ella puede representar una: la de no representar ninguna.
*Material publicado en el primer número de diletante.
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